Hace medio siglo José María Arguedas llegó a Chimbote para escribir El zorro de arriba y el zorro de abajo. Nuestro puerto era por entonces –en palabras de Eve-Marie Fell– la “babilonia mítica de los lenguajes, ciudad de barriadas, de prostíbulos y de playas, de tuberculosos, locos y curas yanquis”. Chimbote, escribió Arguedas en uno de sus diarios, era la ciudad que menos entendía y más le entusiasmaba. Su curiosidad teórica (recordemos que fue además etnólogo), le llevó a documentar la realidad de los sesenta a través de fotografías que tomó en diferentes locaciones del puerto.  
Estas imágenes –hasta ahora inéditas– han sido publicadas después de 50 años en la edición conmemorativa de El zorro de arriba y el zorro de abajo, hermoso libro que vio la luz por primera vez en Áncash el año pasado gracias al Fondo Editorial de Nuevo Chimbote y la editorial Estruendomudo. Este dossier fotográfico, dice Dora Sales, es “una mirada atenta –de Arguedas– a los matices, a los pequeños detalles que contienen gran parte de una historia de vida; una capacidad particularmente empática, respetuosa y también estéticamente elegante para registrar en imágenes la vida a su alrededor… las risas, las miradas, los movimientos, las complicidades”.
En El zorro de arriba y el zorro de abajo (publicado póstumamente en 1971), un atormentado Arguedas intercala sus diarios personales, donde anuncia su inexorable suicidio (consumado a fines de 1969), con la historia de una ciudad caótica a donde zorros de la arriba (sierra) y de abajo (costa) llegan como un verdadero éxodo e intentan entablar un diálogo transcultural. Ambos sin embargo están condenados a vivir en medio de la ingente explotación capitalista y con los antivalores que trae consigo la revolución industrial que vive Chimbote a través del boom de la pesca y el acero.
¿Cuánto ha cambiado Chimbote socioculturalmente desde entonces? Al mirar estas imágenes solo cabe afirmar, con tristeza, que nada o casi nada. Las escenas que se ven en las fotografías como el comercio ambulatorio, la informalidad, los inmensos basurales, las playas contaminadas, las barriadas, la pobreza, los locos y mendigos, etcétera, se superponen con las imágenes cotidianas. Es más, al presenciar el fenómeno sociopolítico que encarnan los “comandos”, entiendo con indignación que muchos chimbotanos se han lumpenizado y han hecho del clientelaje político una forma de vida, condenándonos a las autoridades que actualmente tenemos.
Es por eso justo y necesario que estas fotografías tomadas por Arguedas y El zorro de arriba y el zorro de abajo, que cartografían, como ha dicho Martin Lienhard, “uno de los mayores hervideros políticos, sociales, económicos y culturales de la época”, sean de análisis y discusión obligatoria para que todos los chimbotanos, pero especialmente los políticos, conozcan el origen real de nuestros problemas, los resuelvan y Chimbote deje de parecer una ficción.






Nota: La edición conmemorativa de El zorro de arriba y el zorro de abajo será presentada en la 3ª Feria Internacional del Libro de Trujillo el viernes 7 de marzo al mediodía en la Plaza de Armas.